Amapola, sus dos Hermanos y sus cinco Niños fueron los últimos que vivieron en aquella casa vieja. La casa fue de los Abuelos, Allí vivieron sus tías y primos. Después del terremoto Amapola viendo su casa hecha pedazos sobre la tierra solo recordaba una parte de aquella vieja canción que dice: ya no vive nadie en ella. Conflictos con sus Tías no habían permitido hacer la sucesión después de fallecidos sus abuelos. No podían reclamar las ayudas para reconstruir esa vieja casa. En el albergue con sus hermanos no sabían que sería de sus vidas. Nunca habían podido ahorrar ni habían tenido un trabajo formal. Siempre habían trabajando vendiendo productos de cosecha por las calles en carretas. Casi todas las personas que conocían estaban en el albergue, todos sin dinero, sin casas, sin trabajos y sin nada. El barrio en el que vivían fue uno de los barrios más afectados por el terremoto. Muchos políticos han ido a prometer cosas, tejas, ladrillos, cemento, etc. Las cosas que les pueden regalar no sirven, el terreno de sus casas tiene muchos problemas y no pueden volver a construir. Los días pasan y cada vez las promesas se hacen más lejanas, ya no son solo días los que hay que esperar, el Gobierno Nacional ha dicho que la reconstrucción se demora varios años.
Minicuento 695 2026
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